Cuando estás en medio de la selva, sin comunicación con el mundo, peleando mano a mano una cachorra de cinco kilos que quiere enfilar para las piedras, un tucunaré de tres que pugna por entrar entre las ramas o una bicuda que “vuela” bajo la lancha, agradecés a Dios el tener el equipo adecuado.

Antes de partir para una nueva aventura amazónica, en este caso en la excelente posada Amazon Roosevelt, le consulté a @Natalio Seggioli, jefe de Ventas de Tech, sobre qué equipo llevar. Al toque me dijo que una caña Voyager de 10 a 17 libras y un reel Team KVD. Del reel escribiré en otro momento. De la caña quiero contarte algunas cosas.

Lo primero que me llamó la atención es su liviandad. Para pescar en baitcast necesitamos tener siempre la caña en la mano. Caña que descansa, caña que no pesca. Además, si bien no son excluyentes, en Amazonas tratamos de pescar con señuelos de superficie y, por ende, precisamos una caña que nos ayude con la cansadora tarea de darle golpecitos de muñeca para mover los paseantes o fuertes tirones para recoger las hélices, por ejemplo. En este sentido, me gustó mucho la Voyager porque es rápida, es decir, recupera rápidamente la posición recta luego de flexionársela. Entonces, con un buen multifilamento (usé el Spectrum de 0,25 mm), no bien movés la caña de grafito se produce una rápida respuesta del señuelo, algo a veces muy necesario cuando los tucunaré o aruanás están pegados a la costa y debe actuar de inmediato el artificial. Además con su acción de punta clava al instante. Solo hay que estar bien preparado con la punta de la caña hacia abajo y sin distraerse mirando un tucán, un papagayo o un yacaré.

Parte de esta liviandad es su mango relativamente corto. Hay quienes prefieren que sea más largo para apoyarlo sobre el antebrazo pero, para mi gusto, le agrega peso. El cuerpo de grafito llega hasta el regatón abrazado por el portareel de goma eva que, perforado, también hace más liviano el conjunto.

Aquellos que están acostumbrados a cañas más lentas, tendrán que practicar un poco más el lanzamiento, porque esta vara carga menos y, por tanto, requiere un pequeño esfuerzo que, a mi gusto, se ve compensado por gran precisión en el tiro. Pese a la profusa selva en galería que tienen las costas de los ríos Aripuaná y Roosevelt, esta vez colgué muy pocos señuelos en los árboles.

Cuando clavé y recogí para traer un par de peces de buen porte noté la muy buena conicidad. Tiene un butt potente, mucho más que en otras cañas similares, con un diámetro considerable. Esto permite exigirla para sacar a los tucunarés de zonas enmarañadas o aguantar las cachorras en las correntadas muy fuertes. Incluso para aguantar las embestidas se la puede suavemente levantar tomándola en el sector que se ubica sobre el portarreel de modo de aumentar el ángulo de palanca.

Los ocho pasahílos de óxido siliconado permiten que el multifilamento se deslice sin problemas y forman una buena parábola separando la línea de la caña, pero acompañándola en su flexión. Apta para lanzar señuelos de 7 a 21 gramos, cubre con este espectro todo lo que necesitamos para pescar en Amazonas. Por eso, en mi próximo viaje a pescar en el barco hotel Doutores das Aguas en la reserva indígena Tupana, será mi caña principal y, quizá, la única que utilice.