Lucky 13: un clásico

Lo que sabemos de los inicios de la fábrica Heddon es una rica mezcla de realidad y fantasía. Se dice que su fundador, James Heddon, estaba aguardando a un amigo pescador en la orilla de un lago. Mientras tanto, talló, en un pedazo de tronco, un señuelo y lo tiró al agua. Un enorme bass tomó el engaño lanzando al pescador por el aire. Algunos aseguran que el bass lo atacó repetidamente. Según testimonio de su hijo Charles, James Heddon usaba artificiales que él mismo fabricaba con madera desde principios de 1890 y también hacía algunas unidades para sus amigos y familiares. En 1894 empezó a vender algunas unidades. Recién en 1901 comenzó su producción industrial. La compañía, con el correr de los años, tuvo numerosos dueños aunque siguió usando el nombre Heddon. Actualmente pertenece al grupo Pradco y es la marca de señuelos que se fabrica con continuidad desde hace más años.

El modelo Lucky-13 fue introducido al mercado cerca de 1920. Derivó del Wiggle King de Heddon, que probablemente se dejó de producir porque el nombre era muy parecido al Creek Chub Wiggler y eso creaba confusión. Originalmente estaba fabricado en madera, pero, luego de 1954, se hizo en plástico. Los colores y terminaciones son muy variados. Las medidas registraron leves cambios con los años, ya que originalmente medían 9,84 centímetros; luego, de 1927, 10,15 centímetros y, actualmente, 9,45. En ese transcurrir también aparecieron los más chicos, como  el Baby, que se fabrica, en 6,54 centímetros, hasta nuestros días. Una rareza es que los primeros ejemplares no tenían ojos y el labio inferior era notablemente más largo que el superior.

 

Creado para el bass y usado por más de un siglo con distintas especies norteamericanas y del mundo, en la Argentina es un clásico para pescar tarariras en aguas limpias, para evitar que los triples (tres en el grande y dos en el Baby) se enganchen.